¿Otro bolígrafo en mente?
Tenemos la familia entera curada. Dinos el destinatario y te enseñamos solo los que encajan.
El bolígrafo es el producto donde más se nota la diferencia entre gama y contexto. Uno de plástico a treinta céntimos es perfecto para las carpetas de un congreso; ese mismo bolígrafo como regalo a un cliente importante comunica lo contrario de lo que quieres.
Te decimos qué gama según el destinatario, no te enseñamos los 34 bolígrafos del catálogo. Una empresa con criterio segmenta: gama de volumen para reparto amplio, gama premium con grabado láser para quien lo va a valorar y dejar en la mesa del despacho.
Referencias reales de nuestra selección. Cada ficha, con su precio orientativo y specs.
Cross en resina de alto brillo y cromo pulido, cartucho jumbo y estuche. El que se regala a un cliente y se queda en su mesa.
Ver fichaEl Parker Jotter de siempre, ahora en acero inox y ABS reciclado. Marca reconocible con argumento sostenible de serie.
Ver fichaAluminio mate con mecanismo pulsador, pensado para grabado láser. Sobrio y con cuerpo, para reparto de gama media.
Ver fichaAluminio reciclado y empuñadura de bambú, con puntero táctil. Nature y funcional para un welcome pack con criterio.
Ver fichaTenemos la familia entera curada. Dinos el destinatario y te enseñamos solo los que encajan.
Gama y técnica de marcaje son las dos decisiones que separan el reparto útil del regalo que se recuerda.
La decisión es de uso y destinatario, no de presupuesto a secas. Un bolígrafo de plástico cumple para llenar carpetas de feria a coste mínimo por impacto. Un metálico con peso, buen mecanismo y grabado del logo es un objeto que se queda en la mesa del despacho. Repartir metálicos caros en una feria masiva es tirar dinero; dar un plástico barato a un cliente de alto valor es perder una oportunidad.
En el bolígrafo de plástico, la tampografía resuelve el logo a color. En el metálico, el grabado láser es casi siempre la mejor opción: no se borra y da la sensación de calidad que justifica la gama. El punto a cuidar es la coherencia: la técnica debe estar a la altura del producto y del destinatario, ni por debajo ni por encima.
Nos dices la categoría, cuántas y para cuándo. Nosotros elegimos y ponemos la fecha. Para pedidos estándar de catálogo:
Con precio y con el porqué. «Pienso en mochilas» se convierte en «la buena es esta». Sin un PDF de 4.000 referencias.
Ves y tocas el producto en blanco antes de producir la tirada. El logo se valida antes en mockup. En pantalla todo engaña; en mano, no.
Desde tu OK hasta tus manos, marcada y con la fecha por escrito. Y si repites pedido, aún más fácil: tus artes ya están listas.
Bolígrafo de plástico para volumen, campañas y eventos donde se reparte mucho a bajo coste. Bolígrafo metálico para regalo institucional, cliente o directivo, donde el peso y el acabado comunican calidad y admiten grabado láser. El uso y a quién va dirigido deciden la gama, no solo el presupuesto. Un mismo pedido puede combinar los dos según el destinatario.
En bolígrafos de plástico, tampografía; en bolígrafos metálicos, grabado láser, que es permanente y da acabado premium. La técnica depende del material del cuerpo del bolígrafo. La coherencia importa: un metálico premium con una tampografía barata desentona tanto como al revés.
Como referencia por unidad con marcaje incluido y en tiradas de empresa, el bolígrafo está en 0,30-3 € según sea de plástico o metálico. En el bolígrafo económico el marcaje pesa relativamente más, porque el producto base cuesta muy poco, así que lo que decide es el conjunto de producto más marcaje, no el precio de fábrica.
Nos dices para quién es, cuántos y para cuándo. Te devolvemos dos opciones con criterio, muestra en 48 horas y entrega en 10 días.
Cada martes, un caso real: qué pidió la empresa, qué se produjo y qué pasó después. Escrito para quien decide, no para quien colecciona catálogos.
Casi la mitad de quien la recibe la abre. Lleva desde 2022 saliendo todos los martes.