Papel y acabados para un catálogo corporativo: qué gramaje, qué estucado y qué encuadernación elegir

El papel de un catálogo parece una cuestión de gusto, y casi siempre es una cuestión de páginas. El mismo estucado que da cuerpo a un catálogo de 16 páginas convierte uno de 140 en un ladrillo que no cierra bien, pesa en el envío y se abre a la fuerza. La pregunta que decide el papel no es cuál es el más bonito, es cuántas páginas va a tener, cuántas veces se va a abrir y por dónde va a viajar.

Esta guía explica qué gramaje lleva el interior y qué gramaje lleva la cubierta, cuándo elegir estucado mate, brillo o un papel sin estucar, cuándo plastificar, cuándo grapar y cuándo encolar, cuánto cuesta y qué conviene decidir antes de pedir presupuesto. No es teoría: sale de los 51 presupuestos de catálogo que hemos hecho en los últimos doce meses para fabricantes, distribuidores, bodegas y agencias.

¿Ya tienes el catálogo maquetado? En impresión de catálogos para empresas te decimos qué papel y qué encuadernación le van y te lo presupuestamos con dos opciones.

¿Qué gramaje de papel lleva un catálogo?

Depende de cuántas páginas tiene. Un catálogo corto, de hasta 48 páginas, suele ir en estucado de 150 a 200 g en el interior. Entre 48 y 150 páginas se baja a 115 o 130 g para que no pese ni abulte. La cubierta va aparte, casi siempre en 250 o 300 g, y plastificada por fuera.

La regla es inversa: cuantas más páginas, más ligero el interior. En un catálogo corto el papel tiene que dar el cuerpo que no dan las páginas; en uno largo, el número de hojas ya da el cuerpo y un papel grueso solo añade peso, lomo y coste de envío.

Páginas de interior Interior Cubierta Encuadernación habitual
Hasta 48 Estucado 150 a 200 g 200 a 300 g, o el mismo papel que el interior Grapa a caballete
Más de 48, hasta 150 Estucado 115 a 150 g; hasta 170 g si son pocas páginas 250 a 300 g plastificada Encolado (fresado o PUR)
250 a 340 Estucado 110 a 135 g 250 a 350 g plastificada Encolado PUR
Más de 500 Papel fino de 70 a 80 g 300 g plastificada Encolado PUR

La tabla recoge lo que llevan de verdad los catálogos que imprimimos, no un estándar teórico. Dos ejemplos de los extremos: un fabricante de maquinaria con un catálogo de recambios de 16 páginas en estucado mate de 150 g y cubierta de 250 g, grapado; y un distribuidor de climatización con 256 páginas en semimate de 110 g, cubierta de 300 g plastificada y encolado PUR, 6.096 ejemplares repartidos en palés a cuatro almacenes. Si los dos hubieran usado el mismo papel, uno de los dos estaría mal.

La cubierta se decide aparte del interior. Tiene que aguantar el roce, sujetar el lomo y dar la primera impresión en mano, así que casi siempre va entre 250 y 300 g. En catálogos muy cortos se puede hacer todo en el mismo papel, cubierta incluida, y abaratar: lo hicimos con un catálogo de 12 páginas en estucado mate de 200 g de principio a fin.

¿Estucado mate o brillo para un catálogo?

Es cuestión de gusto, y nuestra recomendación es siempre mate: luce más, se lee sin reflejos y da sensación de calidad en mano. El brillo satura algo más el color de la foto, a cambio de reflejos al leer. Semimate queda en medio y es habitual en tiradas largas.

El estucado es la capa que lleva el papel en superficie para que la tinta se quede arriba y no se hunda en la fibra. Por eso las fotos salen nítidas y el color con cuerpo. La diferencia entre mate, semimate y brillo es cuánta luz devuelve esa capa:

  • Mate. Sin reflejos, tacto suave. Lo mejor para catálogos con mucha ficha técnica, tablas y texto, que se leen con la luz de una oficina o de una nave. De los catálogos que hemos impreso este año, la gran mayoría van en estucado mate.
  • Semimate o seda. Algo más de brillo, el color algo más vivo, y conserva la lectura. Habitual en catálogos largos de tirada alta, donde el precio del papel pesa.
  • Brillo. El color más saturado y más contraste en la foto, a cambio de reflejos al leer. Es una opción de gusto; si nos preguntas, te recomendaremos mate.

Hay una cuarta vía que no es estucado: el papel sin estucar de calidad, como Munken, o los reciclados como Shiro o Nautilus. La foto sale más suave, con menos contraste, y el tacto es de papel, no de revista. Lo eligen marcas que quieren que el catálogo se note distinto en mano, o que necesitan justificar el papel reciclado: lo hemos impreso para una agencia con catálogos agrícolas de 16 a 20 páginas en Munken de 150 g, y para una bodega con un catálogo en reciclado de 160 g con cubierta de 250 g. Si el papel reciclado o con certificado forestal es un requisito, se pide al principio: también hay estucados con certificación FSC Mix.

¿Cuándo se grapa un catálogo y cuándo se encola?

Grapa a caballete hasta unas 48 páginas: es lo más económico y abre bien. A partir de ahí, encolado con lomo, y el límite exacto lo marca el grosor del papel: con papel grueso se pasa antes al encolado. Wire-o si el catálogo tiene que abrirse del todo y quedarse plano.

El grapado a caballete dobla los pliegos por la mitad y los cose con dos grapas por el lomo. Obliga a que el total de páginas sea múltiplo de cuatro, porque cada hoja doblada da cuatro caras. Es rápido, barato y el catálogo se abre sin esfuerzo, pero a partir de cierto grosor los pliegos interiores sobresalen y el lomo se abre en punta.

El encolado, o rústica, fresa el lomo y lo pega a la cubierta con cola. Da un lomo plano en el que se puede imprimir el nombre del catálogo, que es lo que se ve cuando está en una estantería. Hay dos colas, y elegir entre ellas depende sobre todo del grosor del papel:

  • Fresado con cola convencional. Suficiente con papel fino.
  • PUR. Una cola de poliuretano más flexible y resistente: el catálogo se abre más sin que se suelten hojas. Sirve para todo, y es la que pedimos con papel grueso o para catálogos que se van a usar a diario, como una tarifa o un catálogo de recambios.

El wire-o, la espiral doble de alambre, permite abrir el catálogo 360 grados y dejarlo plano sobre la mesa. Lo usamos para una constructora con un catálogo A5 de 140 páginas en offset de 100 g, con tapas de plástico translúcido delante y detrás. Es la opción para un catálogo que se trabaja encima de una mesa o en obra, no para uno que se envía por correo.

¿Hay que plastificar la cubierta de un catálogo?

Casi siempre, a una cara, por fuera. El plastificado protege la cubierta del roce, de las huellas y de la humedad, y evita que el lomo se agriete al doblar. Mate antiarañazos si el catálogo va a pasar por muchas manos o viaja en maleta; brillo si se quiere que el color salte.

El plastificado, también llamado glasofonado o laminado, es una película muy fina que se pega sobre la cubierta impresa. Las que más pedimos:

  • Mate antiarañazos de 30 micras. No marca las rozaduras ni las huellas. Es la que llevan los catálogos de fabricantes que el comercial lleva en la maleta y deja en cada visita.
  • Mate o seda convencional. Protege y da tacto suave, algo más económica.
  • Brillo de 23 micras. El color más vivo en portada, y la huella se ve más.

Con el lomo pasa algo que conviene saber: en cubiertas de 250 a 350 g el papel se agrieta al doblar si no se hiende antes, por eso las cubiertas se hienden siempre, y el plastificado ayuda a que el pliegue quede limpio. En el interior no se plastifica: si se quiere proteger o dar más brillo a las fotos, se aplica un barniz de sobreimpresión, como hicimos en un catálogo de 148 páginas en formato cuadrado de 300 × 300 mm.

¿Cuánto cuesta imprimir un catálogo corporativo?

Como referencia, un A4 grapado de 12 a 32 páginas sale entre 1 y 3 € el ejemplar en tiradas de 250 a 1.000. Un A4 encolado de 96 a 150 páginas, entre 3,70 y 7,75 € en tiradas de 150 a 1.000. Precios sin IVA de nuestros pedidos de los últimos doce meses.

Lo que más mueve el precio es la tirada, mucho más que el papel. Un ejemplo real: el mismo catálogo de 148 páginas en 300 × 300 mm, con encolado PUR y cubierta plastificada, presupuestado en cinco tiradas.

Tirada Precio por ejemplar, sin IVA
5018,96 €
50013,44 €
1.0008,08 €
1.5006,63 €
2.0005,85 €

De 50 a 2.000 ejemplares el precio unitario baja a menos de un tercio. Por eso conviene pensar la tirada del año de una vez, no la de la próxima feria: la segunda tirada corta cuesta casi lo mismo que la primera. Si el catálogo cambia cada pocos meses, la alternativa es separar lo que cambia, como la tarifa de precios, en un encarte suelto, y tirar el catálogo largo una sola vez.

Después de la tirada, por orden: el número de páginas, la encuadernación, el formato (un formato fuera de A4 aprovecha peor el pliego) y los acabados. El papel mueve menos de lo que parece: bajar de 150 a 130 g en un catálogo largo ahorra en papel y, sobre todo, en envío.

¿Cuánto se tarda en imprimir un catálogo?

Una semana de producción desde que se aprueba la prueba, como referencia, y unos días más si se pide antes un ejemplar de prueba impreso. Si la fecha aprieta, se acorta: dinos para cuándo lo necesitas y lo planificamos. En tiradas de miles o con envío a varios destinos, conviene más margen.

La prueba impresa es un ejemplar real, con el papel y la encuadernación definitivos, que se revisa antes de lanzar la tirada. Para un catálogo de un fabricante de piscinas de 84 páginas la incluimos en el presupuesto: dos o tres días para la prueba y seis o siete para la tirada una vez validada. Es la forma de ver el color, el peso y cómo abre antes de que haya quinientos iguales.

Lo que conviene decidir antes de pedir presupuesto de un catálogo

  1. Número de páginas, cubierta aparte. En grapado, múltiplo de cuatro.
  2. Formato cerrado en milímetros: A4, A5, cuadrado o apaisado, y por qué lado se encuaderna.
  3. Para qué se usa: se envía, se deja en una visita, se trabaja en una mesa o se consulta a diario.
  4. Si manda la foto o manda el texto. Decide mate, semimate o brillo.
  5. Si el papel reciclado o certificado es un requisito.
  6. La tirada del año, no solo la de ahora, y cuántos destinos de entrega.
  7. Si se quiere un ejemplar de prueba impreso antes de la tirada.

Para el archivo valen las reglas generales de imprenta: PDF con sangre de 3 mm, imágenes con resolución suficiente y color en CMYK. En catálogos encolados, el ancho del lomo depende del papel y del número de páginas, así que la cubierta se cierra cuando el papel está decidido: te damos la medida exacta antes de que maquetes la cubierta. Si el catálogo es un manual, una memoria o un documento técnico, la encuadernación tiene más opciones: las repasamos en la guía de tipos de encuadernación.

Si tienes un catálogo que imprimir, cuéntanos páginas, formato, tirada y para qué se usa. Te respondemos con dos opciones de papel y encuadernación y una primera estimación en menos de veinticuatro horas hábiles.

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